José Aguilera Arévalo

José Aguilera Arévalo

  / miércoles 8 de septiembre de 2021
Dese un punto de vista socio-filosófico hay quienes consideran que en lo general, el hombre no es malo, sino que su conducta se deforma porque el mal penetra en él. Que lo acertado no es tratar de acabar con los delincuentes, sino con la delincuencia; que no procede eliminar a los corruptos, sino cerrar el paso a la corrupción; que no tienen buen tino quienes aconsejan arrinconar a los ignorantes, sino que se debe acabar con la ignorancia. En una palabra, que todo es cuestión de enfoques. Y que precisamente por no tener un enfoque correcto, es por lo que como sociedad, en los últimos tiempos hemos hecho nuestro camino trastabillando, con más mala que con buena fortuna.
El cambio conceptual de fondo sería ya no seguir tapando -a medias- los hoyos que cada día surgen en el camino; sino asfaltar la ruta con los materiales adecuados, para que podamos hacer nuestro camino sin sobresaltos. Es decir, mejor prevenir que lamentar; mejor planear que tratar de corregir.
Se percibe en el ambiente como que nos hacen falta más hombres visionarios y que además, éstos sean quienes estén al frente de nuestros destinos.
Hay algunos expertos que, pese a esta marejada de fallas, se atreven todavía a opinar y estiman que por lo visto el formato que se ha venido utilizando para dirigir la comunidad no es el adecuado y que por ello, puede irse pensando en una modificación a la estrategia que se ha seguido.
¿Es que hay alguna estrategia? Podrían preguntar de manera irónica los escépticos.
A lo que en primer término, podría responderse que hasta el momento no se observa estrategia alguna -cuando menos una efectiva- ya que en muchos campos se ha perdido el rumbo y hay quienes estiman que vamos a la deriva.
Otros observadores más audaces, se aventuran a pensar que hasta parece que sí hay estrategias, pero en contra.
Por otro lado, ampliando un poco el horizonte que pretendemos revisar, hay quienes se hacen la pregunta de si todos los que están al frente de nuestra comunidad, están conscientes de lo que significa la palabra “gobernar”, ya que parecen estar ausentes de la realidad y piensan que de lo que se trata es de “mangonear” y no de conducir responsablemente a una región o a un conjunto de regiones.
Y vaya que esto es una cosa seria. Bastante seria. Mucho más de lo que ellos se imaginan, porque para guiar a una persona, a una familia, y finalmente a una comunidad, se necesita no sólo conocimientos y experiencia, sino definitivamente sabiduría y buena voluntad. Y si esto no sucede así, si no se cuenta con estos elementos y por lo tanto éstos no se ponen en juego, las consecuencias son que el camino se hace tropezando y a veces cayendo en pozos de los que resulta difícil salir.
No podemos decir que los gobernantes que tenemos no sean buenos sino simplemente que deben ser mejores
En resumidas cuentas, que para enderezar el rumbo y empezar a mitigar las aflicciones, lo que nos podría ayudar, de acuerdo con los conocedores, sería que se contara en nuestro medio con mejores guías políticos, identificados verdaderamente con las necesidades de la población, es decir, de todos los sectores de la sociedad. Para que con la mejor buena voluntad, aplicaran las políticas convenientes. Y además, como parte de todo esto, que se buscara realizar las modificaciones que se estimen necesarias, a nuestros esquemas de gobierno.
Eso sería la recomendable, conforme a criterios de los observadores.
¿Es complicado el camino? Desde luego que sí, super complicado. Pero como dice el dicho “no hay peor lucha que la que no se hace”.
* Periodistas
Dese un punto de vista socio-filosófico hay quienes consideran que en lo general, el hombre no es malo, sino que su conducta se deforma porque el mal penetra en él. Que lo acertado no es tratar de acabar con los delincuentes, sino con la delincuencia; que no procede eliminar a los corruptos, sino cerrar el paso a la corrupción; que no tienen buen tino quienes aconsejan arrinconar a los ignorantes, sino que se debe acabar con la ignorancia. En una palabra, que todo es cuestión de enfoques. Y que precisamente por no tener un enfoque correcto, es por lo que como sociedad, en los últimos tiempos hemos hecho nuestro camino trastabillando, con más mala que con buena fortuna.
El cambio conceptual de fondo sería ya no seguir tapando -a medias- los hoyos que cada día surgen en el camino; sino asfaltar la ruta con los materiales adecuados, para que podamos hacer nuestro camino sin sobresaltos. Es decir, mejor prevenir que lamentar; mejor planear que tratar de corregir.
Se percibe en el ambiente como que nos hacen falta más hombres visionarios y que además, éstos sean quienes estén al frente de nuestros destinos.
Hay algunos expertos que, pese a esta marejada de fallas, se atreven todavía a opinar y estiman que por lo visto el formato que se ha venido utilizando para dirigir la comunidad no es el adecuado y que por ello, puede irse pensando en una modificación a la estrategia que se ha seguido.
¿Es que hay alguna estrategia? Podrían preguntar de manera irónica los escépticos.
A lo que en primer término, podría responderse que hasta el momento no se observa estrategia alguna -cuando menos una efectiva- ya que en muchos campos se ha perdido el rumbo y hay quienes estiman que vamos a la deriva.
Otros observadores más audaces, se aventuran a pensar que hasta parece que sí hay estrategias, pero en contra.
Por otro lado, ampliando un poco el horizonte que pretendemos revisar, hay quienes se hacen la pregunta de si todos los que están al frente de nuestra comunidad, están conscientes de lo que significa la palabra “gobernar”, ya que parecen estar ausentes de la realidad y piensan que de lo que se trata es de “mangonear” y no de conducir responsablemente a una región o a un conjunto de regiones.
Y vaya que esto es una cosa seria. Bastante seria. Mucho más de lo que ellos se imaginan, porque para guiar a una persona, a una familia, y finalmente a una comunidad, se necesita no sólo conocimientos y experiencia, sino definitivamente sabiduría y buena voluntad. Y si esto no sucede así, si no se cuenta con estos elementos y por lo tanto éstos no se ponen en juego, las consecuencias son que el camino se hace tropezando y a veces cayendo en pozos de los que resulta difícil salir.
No podemos decir que los gobernantes que tenemos no sean buenos sino simplemente que deben ser mejores
En resumidas cuentas, que para enderezar el rumbo y empezar a mitigar las aflicciones, lo que nos podría ayudar, de acuerdo con los conocedores, sería que se contara en nuestro medio con mejores guías políticos, identificados verdaderamente con las necesidades de la población, es decir, de todos los sectores de la sociedad. Para que con la mejor buena voluntad, aplicaran las políticas convenientes. Y además, como parte de todo esto, que se buscara realizar las modificaciones que se estimen necesarias, a nuestros esquemas de gobierno.
Eso sería la recomendable, conforme a criterios de los observadores.
¿Es complicado el camino? Desde luego que sí, super complicado. Pero como dice el dicho “no hay peor lucha que la que no se hace”.
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Sociedad
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