El 7 de febrero de 1985, un par de semanas antes de que fuera transferido, el agente especial de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), Enrique Camarena, fue secuestrado por sicarios del Cártel de Guadalajara. Se lo llevaron a un inmueble en la calle Lope de Vega 881, lo torturaron, interrogaron y finalmente lo asesinaron el 9 de febrero. Camarena, quien llevaba cerca de un año tras los pasos de cabecillas del cártel, particularmente Rafael Caro Quintero, reveló algunos detalles y nombres que formaban parte de su asignación derivado de la paliza a la que fue sometido.

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